Luego de un largo proceso de negociaciones, y con
posterioridad al rechazo de una oferta de incentivos políticos y
económicos realizada por la Unión Europea para que Irán someta a
control internacional su desarrollo nuclear, Irán reinició las obras
en una planta de conversión de uranio con miras a controlar el
proceso de producción de material enriquecido.
Todo indica que existe poco margen para el
optimismo sobre todo considerando que casi en simultáneo con esta
decisión, ingresaron al gabinete del nuevo Gobierno iraní varios
políticos fundamentalistas partidarios de la línea dura anti-occidental.
"El tema de Isfahán está cerrado - afirmó
Mohammad Saeedi, el número dos de la agencia iraní de energía
atómica -. No volveremos a suspender las obras en Isfahán para
fortalecer la confianza". Saeedi se estaba refiriendo a la
moratoria introducida por Irán sobre su programa nuclear en 2004 con
el objetivo de facilitar las negociaciones con el trío europeo.
La oferta rechazada contenía un gran número de
ventajas, como por ejemplo, la construcción de centrales nucleares
en Irán con participación de empresas occidentales, el continuo
suministro del combustible nuclear sobre la base de contratos a
largo plazo, las garantías de seguridad nacional e internacional, el
fomento de la cooperación económica y comercial con Occidente y
hasta la posibilidad de que Irán se vaya transformando en el
proveedor número uno del petróleo y el gas para Europa.
Con esta acción desafiante, la nación islámica
también ignoró las recomendaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica
-dependiente de Naciones Unidas- pidiendo por unánimemente a Irán que detenga su plan nuclear.
Si el país continúa desafiando las peticiones, es posible que se
celebre otra reunión del organismo de la ONU en la que tanto Europa
como Washington impulsarán la remisión del caso al Consejo de
Seguridad de la ONU para evaluar posibles sanciones.
La última resolución de OIEA señala que Teherán
debe suspender a más tardar el próximo 3 de septiembre las obras de
conversión de uranio, etapa anterior al proceso de enriquecimiento
de este material. De lo contrario, la agencia nuclear podría
traspasar el asunto al examen del Consejo de Seguridad de la ONU, el
cual tiene derecho a la aplicación de sanciones contra Irán.
Por su parte, las autoridades de la República
Islámica declaran que la actividad que se desarrolla en Isfahan no
significa el abandono de la moratoria sobre el enriquecimiento de
uranio, pues lo que se realiza en esa instalación es el
procesamiento del mineral de uranio y no su enriquecimiento.
En el centro de la escena sigue el proceso de
enriquecimiento del uranio en base a una cascada de centrífugas que
permite separar el U235 requerido tanto para combustibles nucleares
como para explosivos, dependiendo de su "grado".
Esta actividad es considerada "dual" en algunos centros de
pensamiento estratégico de los EE.UU.; una óptica que tiene enormes
similitudes con los acontecimientos que desencadenaron los ataques a
Irak, aunque esta vez evitando cuidadosamente el aislamiento que
supondría una acción unilateral por parte de Estados Unidos.
En estos ámbitos, se afirma que existen
evidencias concretas que corroboran que el programa nuclear iraní
esconde el propósito de acceder a la tecnología y materiales
necesarios para fabricar una bomba atómica. En esta línea de
pensamiento, se han sumado las acusaciones de Alireza Jafarzadeh, un
disidente iraní cuya empresa en Washington, Strategic Policy
Consulting en un informe señala que "Irán produjo en
secreto 4.000 centrifugadores capaces de fabricar el plutonio de
guerra". Una afirmación es muy dudosa a juicio
de
los expertos del organismo internacional, que coinciden en que un
número tan importante de equipos sofisticados jamás habría pasado
desapercibida a los ojos de los inspectores de OIEA que utilizan
todo tipo de tecnología -incluso la observación satelital- para
monitorear cualquier movimiento de los iraníes.
Fuentes nucleares habituadas a tratar con los
iraníes señalaron que el país islámico ya ha adoptado la decisión
estratégica de controlar completamente el ciclo de combustible. Lo
que presupone la capacidad de enriquecer uranio. Coinciden también
en que, de acuerdo a las características del programa en marcha, el
plan nuclear podría fácilmente exceder los aspectos civiles de esta
tecnología.
Algunos elementos abonan esta interpretación
como, por ejemplo, la utilización de tecnología láser en la
separación del uranio, como una alternativa más eficiente para
lograr un nivel de enriquecimiento más alto que en los usos
habituales de las centrales nucleares; el hallazgo de plutonio en
una de las instalaciones inspeccionadas por OIEA, que los iraníes
declararon como de uso experimental; la disponibilidad de un
material normalmente utilizado para detonar un artefacto nuclear; el
desarrollo en paralelo de un reactor en base a agua pesada que
podría producir cierta cantidad de plutonio un material que
permitiría desarrollar un arma nuclear pequeña, más fácil de
transportar mediante un misil balístico.
Construir ese reactor llevaría a Irán al menos otros cuatro años,
convirtiendo el tema en una preocupación menos urgente para
occidente que el programa atómico iraní, del que hay partes que
están ya en marcha mientras otras podrían arrancar en cualquier
momento.
El Presidente de los EE.UU. George W. Bush, quien apoya el
traspaso del dossier iraní al Consejo de Seguridad de la ONU,
estableció la posibilidad de una eventual intervención militar
directa para frenar lo que se considera una amenaza a la seguridad
internacional. "Como he dicho, -afirmó Bush-
todas las opciones están sobre la mesa. El uso de la fuerza es la
última opción para cualquier presidente y como es sabido, hemos
usado la fuerza en un pasado reciente para garantizar la seguridad
de nuestro país".
Los funcionarios del gobierno israelí, por su
parte, manifiestan que, si Naciones Unidas no logra detener el
proceso, un día no muy lejano se verían obligados a adoptar medidas
unilaterales como lo hicieron cuando su fuerza aérea bombardeó el
reactor de Irak en 1981.
El único apoyo que parece quedarle a Irán es
Rusia, hasta
ahora
opuesta a la idea de remitir el “dossier nuclear” iraní al Consejo
de Seguridad de la ONU. Hay que considerar que Rusia, a diferencia
del resto, participa en la realización de muchos proyectos
energéticos en Irán. En particular, hoy en día concluye la
construcción del primer reactor nuclear en la central atómica de la
ciudad de Busher, en la parte Sur de Irán, estando prevista su
puesta en marcha para 2006.
El portavoz de Exteriores ruso Mijaíl Kamynin
señaló que "Irán podría prolongar tranquilamente la moratoria sin
perjuicio de su programa energético nuclear". El diplomático
ruso recordó que "el núcleo de la central nuclear de Busher
contendrá combustible ruso".
Según el teniente general ruso retirado Guennadi
Evstafie (director del Centro de Estudios Políticos Rusos) "todo
el mundo comprende que si el Consejo de Seguridad adopta una
resolución que censure a Irán, con ello se abrirá una posibilidad
para llevar a cabo una operación militar contra Irán, parecida a la
que se realizó en Irak. En el contexto actual nadie lo quiere.
Además, a nadie le conviene que Irán abandone el Tratado de No
Proliferación, pues ello llevaría a un total desprestigio de este
Tratado".
Teherán tiene en su principal "arsenal" en el petróleo cuya
exportación va a generar este año ingresos por importe de USD
$43.000 millones (35.000 millones de euros), el máximo histórico
desde que el país empezó a vender el crudo en el mercado mundial,
hace ya noventa y ocho años. Irán produce cuatro millones de
barriles al día, lo cual le sitúa en la segunda posición dentro de
la OPEP, después de Arabia Saudita.
Muchos analistas del sector petrolero coinciden
en que Teherán podría verse tentado por la oportunidad de usar el
crudo en calidad de arma contra Occidente, y en primer término,
contra EE.UU. Los analistas europeos consideran que una situación
crítica en el transcurso de los eventuales debates acerca del
programa nuclear iraní en el Consejo de Seguridad de la ONU podría
empujar a Teherán hacia tal medida y, como resultado, el precio del
petróleo se dispararía hasta 100 dólares por barril y mucho más si
esta crisis empalma con una disputa con Venezuela.