Publicación mensual de la Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino"   Año XXII

31 de Agosto de 2005   

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Secretaría de Energía

 

UN PELIGROSO CONFLICTO INTERNACIONAL

EL DESAFÍO IRANÍ

Por Horacio Delphi

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Luego de un largo proceso de negociaciones, y con posterioridad al rechazo de una oferta de incentivos políticos y económicos realizada por la Unión Europea para que Irán someta a control internacional su desarrollo nuclear, Irán reinició las obras en una planta de conversión de uranio con miras a controlar el proceso de producción de material enriquecido.

Todo indica que existe poco margen para el optimismo sobre todo considerando que casi en simultáneo con esta decisión, ingresaron al gabinete del nuevo Gobierno iraní varios políticos fundamentalistas partidarios de la línea dura anti-occidental.

"El tema de Isfahán está cerrado - afirmó Mohammad Saeedi, el número dos de la agencia iraní de energía atómica -. No volveremos a suspender las obras en Isfahán para fortalecer la confianza". Saeedi se estaba refiriendo a la moratoria introducida por Irán sobre su programa nuclear en 2004 con el objetivo de facilitar las negociaciones con el trío europeo.

La oferta rechazada contenía un gran número de ventajas, como por ejemplo, la construcción de centrales nucleares en Irán con participación de empresas occidentales, el continuo suministro del combustible nuclear sobre la base de contratos a largo plazo, las garantías de seguridad nacional e internacional, el fomento de la cooperación económica y comercial con Occidente y hasta la posibilidad de que Irán se vaya transformando en el proveedor número uno del petróleo y el gas para Europa.

Con esta acción desafiante, la nación islámica también ignoró las recomendaciones del Organismo Internacional de Energía Atómica -dependiente de Naciones Unidas- pidiendo por unánimemente a Irán que detenga su plan nuclear.

Si el país continúa desafiando las peticiones, es posible que se celebre otra reunión del organismo de la ONU en la que tanto Europa como Washington impulsarán la remisión del caso al Consejo de Seguridad de la ONU para evaluar posibles sanciones.

La última resolución de OIEA señala que Teherán debe suspender a más tardar el próximo 3 de septiembre las obras de conversión de uranio, etapa anterior al proceso de enriquecimiento de este material. De lo contrario, la agencia nuclear podría traspasar el asunto al examen del Consejo de Seguridad de la ONU, el cual tiene derecho a la aplicación de sanciones contra Irán.

Por su parte, las autoridades de la República Islámica declaran que la actividad que se desarrolla en Isfahan no significa el abandono de la moratoria sobre el enriquecimiento de uranio, pues lo que se realiza en esa instalación es el procesamiento del mineral de uranio y no su enriquecimiento.

En el centro de la escena sigue el proceso de enriquecimiento del uranio en base a una cascada de centrífugas que permite separar el U235 requerido tanto para combustibles nucleares como para explosivos, dependiendo de su "grado".

Esta actividad es considerada "dual" en algunos centros de pensamiento estratégico de los EE.UU.; una óptica que tiene enormes similitudes con los acontecimientos que desencadenaron los ataques a Irak, aunque esta vez evitando cuidadosamente el aislamiento que supondría una acción unilateral por parte de Estados Unidos.

En estos ámbitos, se afirma que existen evidencias concretas que corroboran que el programa nuclear iraní esconde el propósito de acceder a la tecnología y materiales necesarios para fabricar una bomba atómica. En esta línea de pensamiento, se han sumado las acusaciones de Alireza Jafarzadeh, un disidente iraní cuya empresa en Washington, Strategic Policy Consulting  en un informe  señala que "Irán produjo en secreto 4.000 centrifugadores capaces de fabricar el plutonio de guerra". Una afirmación es muy dudosa a juicio Irn Nuclear facilitiesde los expertos del organismo internacional, que coinciden en que un número tan importante de equipos sofisticados jamás habría pasado desapercibida a los ojos de los inspectores de OIEA que utilizan todo tipo de tecnología -incluso la observación satelital- para monitorear cualquier movimiento de los iraníes.

Fuentes nucleares habituadas a tratar con los iraníes señalaron que el país islámico ya ha adoptado la decisión estratégica de controlar completamente el ciclo de combustible. Lo que presupone la capacidad de enriquecer uranio. Coinciden también en que, de acuerdo a las características del programa en marcha, el plan nuclear podría fácilmente exceder los aspectos civiles de esta tecnología.

Algunos elementos abonan esta interpretación como, por ejemplo, la utilización de tecnología láser en la separación del uranio, como una alternativa más eficiente para lograr un nivel de enriquecimiento más alto que en los usos habituales de las centrales nucleares; el hallazgo de plutonio en una de las instalaciones inspeccionadas por OIEA, que los iraníes declararon como de uso experimental; la disponibilidad de un material normalmente utilizado para detonar un artefacto nuclear; el desarrollo en paralelo de un reactor en base a agua pesada que podría producir cierta cantidad de plutonio un material que permitiría desarrollar un arma nuclear pequeña, más fácil de transportar mediante un misil balístico.

Construir ese reactor llevaría a Irán al menos otros cuatro años, convirtiendo el tema en una preocupación menos urgente para occidente que el programa atómico iraní, del que hay partes que están ya en marcha mientras otras podrían arrancar en cualquier momento.

El Presidente  de los EE.UU. George W. Bush, quien apoya el traspaso del dossier iraní al Consejo de Seguridad de la ONU,  estableció la posibilidad de una eventual intervención militar directa para frenar lo que se considera una amenaza a la seguridad internacional. "Como he dicho, -afirmó Bush- todas las opciones están sobre la mesa. El uso de la fuerza es la última opción para cualquier presidente y como es sabido, hemos usado la fuerza en un pasado reciente para garantizar la seguridad de nuestro país".

Los funcionarios del gobierno israelí, por su parte, manifiestan  que, si Naciones Unidas no logra detener el proceso, un día no muy lejano se verían obligados a adoptar medidas unilaterales como lo hicieron cuando su fuerza aérea bombardeó el reactor de Irak en 1981.

El único apoyo que parece quedarle a Irán es Rusia, hasta ahora opuesta a la idea de remitir el “dossier nuclear” iraní al Consejo de Seguridad de la ONU. Hay que considerar que Rusia, a diferencia del resto, participa en la realización de muchos proyectos energéticos en Irán. En particular, hoy en día concluye la construcción del primer reactor nuclear en la central atómica de la ciudad de Busher, en la parte Sur de Irán, estando prevista su puesta en marcha para 2006.

El portavoz de Exteriores ruso Mijaíl Kamynin señaló que "Irán podría prolongar tranquilamente la moratoria sin perjuicio de su programa energético nuclear". El diplomático ruso recordó que "el núcleo de la central nuclear de Busher contendrá combustible ruso".

Según el teniente general ruso retirado Guennadi Evstafie (director del Centro de Estudios Políticos Rusos) "todo el mundo comprende  que si el Consejo de Seguridad adopta una resolución que censure a Irán, con ello se abrirá una posibilidad para llevar a cabo una operación militar contra Irán, parecida a la que se realizó en Irak. En el contexto actual nadie lo quiere. Además, a nadie le conviene que Irán abandone el Tratado de No Proliferación, pues ello llevaría a un total desprestigio de este Tratado".

Teherán tiene en su principal "arsenal" en el petróleo cuya exportación va a generar este año ingresos por importe de USD $43.000 millones (35.000 millones de euros), el máximo histórico desde que el país empezó a vender el crudo en el mercado mundial, hace ya noventa y ocho años. Irán produce cuatro millones de barriles al día, lo cual le sitúa en la segunda posición dentro de la OPEP, después de Arabia Saudita.

Muchos analistas del sector petrolero coinciden en que Teherán podría verse tentado por la oportunidad de usar el crudo en calidad de arma contra Occidente, y en primer término, contra EE.UU. Los analistas europeos consideran que una situación crítica en el transcurso de los eventuales debates acerca del programa nuclear iraní en el Consejo de Seguridad de la ONU podría empujar a Teherán hacia tal medida y, como resultado, el precio del petróleo se dispararía hasta 100 dólares por barril y mucho más si esta crisis empalma con una disputa con Venezuela.


 

            Fundación "Consejo para el Proyecto Argentino